productos de cobre

Estas cacerolas y sartenes transfieren el calor rápida y uniformemente, permitiendo que la comida se cocine también, de manera rápida y uniforme; evitando las áreas demasiado calientes que hacen que los alimentos se quemen. Sin embargo, debes cuidar estas piezas con esmero; sobre todo el interior, que está recubierto por una capa de estaño. Aunque brillan cuando son nuevas, si no las pules; el cobre del exterior se decolorará rápidamente, socavando la eficiencia del material.

Limpiando el estaño

  • Inspecciona la olla prestando mucha atención a la parte interior. Busca roturas, partes escarapeladas y áreas desgastadas. Es muy importante; ya sea que se trate de una vieja olla o de una pieza nueva que sólo tú has usado. El cobre es un material tóxico, así que ante cualquier rastro de que el aislamiento de estaño esté cediendo, deberás pensar en reparar tu cacerola o deshacerte de ella y conseguir una nueva.
  • Sumerge la olla en agua tibia y jabonosa. Déjala un rato. Alrededor de una hora, un poco más –o menos– si su estado lo amerita. No la dejes en remojo por más de hora y media.
  • Frota los residuos de comida y los depósitos de sarro y cloro del agua, usando un paño de algodón, un cepillo suave o una malla de plástico. Hazlo con movimientos circulares aplicando presión ligera.
  • Remueve los residuos persistentes llenando de agua la olla y agregándole bicarbonato de soda, en una proporción de 2 cucharadas de bicarbonato por cada taza de agua. Hierve la solución por 5 minutos y luego déjala reposar por 1 o 2 horas. Frota nuevamente, usando el paño, el cepillo o la fibra. El bicarbonato de soda ayudará a aclarar la superficie decolorada del estaño y el agua caliente desprenderá los depósitos.

Limpiando el cobre

  • Coloca 2 cucharadas de sal gruesa en un pequeño recipiente o taza. Vierte poco a poco ¼ de taza de vinagre blanco, y mezcla bien para que la sal se incorpore con el líquido. Como alternativa, puedes usar jugo de limón en lugar de vinagre.
  • Agrega harina a la mezcla de sal y vinagre –o limón– para crear una pasta con una textura como la de una pomada para zapatos o una cera de auto. Mezcla bien para lograr una pasta homogénea.
  • Sumerge la punta de un paño de algodón en la pasta. Usa el paño para pulir el cobre del exterior, trabajando con movimientos circulares para evitar los rasguños. Presiona ligera pero firmemente y cubre toda la superficie.
  • Enjuaga la pasta del exterior completamente. Seca a mano para ganar brillo.
  • Cubre el exterior de la olla con salsa de tomate si todavía ves decoloración y manchas. Frota la salsa de tomate usando un paño de algodón. Enjuaga y seca a mano. Los tomates son ácidos naturales que ayudan a limpiar el cobre.
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Acerca del Autor: adminbazar

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